IRA #4, Post

Vista desde la cueva (por juliensees)

El mundo se caía y el caía con este, sentía dolor y miedo, un sonido fuerte el sabor metálico de la sangre y más dolor, una forma de sufrimiento se acercaba por las sombras, hasta donde estaba el, cuando esta forma entro en la luz Robert se vio a si mismo demacrado.

-Dos veces la muerte ha fallado.

-¡No quiero morir!

-Dos veces ha fallado, lo seguirá intentando, lo hará hasta que cumpla su acometido.

-No

De repente su doble se transformo en el cadáver de Joseph y el horror invadió totalmente a Robert

-¡Nooo!-

Sobresaltado Robert despertó en la fría madrugada de un nuevo día en IRA.


Una semana había pasado desde el incidente con el Forraco, dos semanas desde que había llegado a IRA, Robert volvía hasta las ruinas, donde su refugio lo esperaba. El Zorro se había ido un día antes de que partiera hacia el templo, sin decir nada, solo desapareció con la tarde. La vuelta fue en silencio, ningún ser vivo se comunicó con él, fue un momento solo para sus pensamientos, algo que necesitaba hacer después de tanta acción.

Las pesadillas eran lo único que veía al cerrar los ojos, no podía dormir. Junto al fuego nocturno pasaba horas pensando.


Se alegro mucho al ver las ruinas, el cansancio y las largas noches de insomnio habían forjado una nueva idea obsesiva en su cerebro: -necesito respuestas.

Con esa obsesión en su mente logró dominar el terror que esperaba paciente en su subconsciente y durmió la noche en que llego al Templo. El nuevo día mostró a un Robert diferente, soñó con respuestas, por fin pudo dormir en paz.


El comienzo de otro viaje, uno que si quería hacer fue mejor que cualquier descanso.


Primero: preparar el equipaje, algo fácil ya que lo único que hizo fue reponer comida y algún que otro instrumento útil que necesito en su anterior viaje.


Segundo: el primer paso, ¿hacia donde?, tendría que haber alguien que lo ayude a iluminar lo desconocido, el Zorro no estaba, el otro ser que conocía de IRA era el Forraco así que se puso en marcha rápidamente hacia el bosque donde se cruzó por primera vez con él.


Hacia el mediodía encontró el nido del Forraco, sabia que era bastante difícil que este ahí, su familia no existía más, pero se alegro al ver un cadáver fresco, muy fresco, todavía no olía a descomposición. Espero pacientemente dos horas hasta que el animal volvió.

- Humano, supongo que verte aquí es por que necesitas algo.

-Tienes razón, necesito saber más acerca de este lugar, ¡necesito respuestas!

El animal miró a Robert fijamente por unos minutos -Hay muchas historias que cuentan los animales, algunas sin sentido, me acuerdo de preguntarle a mis padres por que necesitaba conocer estas historias, su respuesta era siempre la misma: algún día se las contaras a tus propias crías.

El Forraco se sentó en frente a Robert, lo miro con esos ojos extraños y seductores de su especie, alrededor de ellos creció una simulada oscuridad, Robert se sentía como cuando escuchaba historias de terror en un campamento infantil.

- Hace tiempo, mucho tiempo- la voz del Forraco era totalmente sombría- cuando la vida daba sus primeros pasos sobre el mundo, se eligió un pequeño ser, atado a la misión de recordar los sucesos con respecto a la magia. Este ser sale a veces a recolectar historias, pero se ve con diferentes formas, se dice que no es uno, ni todos, sino que es muchos. También que desde que existen diferentes formas en cada especie, adopta preferentemente la forma femenina, una única vez lo vi., se despedía de mi madre y se retiro tan rápidamente que no logre seguirlo.

-¿Tu madre te contó alguna vez de que hablaron?

- Si por eso me di cuenta de que era ella, mi madre me dijo que quería saber que sucedía en el mundo. La llamamos “Pasado”.

- parece ser la persona indicada para ayudarme.

- Encontrarla no es fácil, todos sabemos donde habita, si tienes la suerte de que no salió a ver que cuenta el mundo, llegar a su hogar es difícil, difícil para la mente. ¿Nunca has visto el centro de IRA, Humano?

-No, ni cuando llegamos en el helicóptero, solo nos adentramos hasta acá y la persecución por tus crías nos llevo por la periferia.

-El centro de IRA es un desierto, pequeño, hay pájaros que me cuentan sobre desiertos más grandes, pero la magia de IRA se concentra tanto ahí que afecta a los seres que lo atraviesan, es una zona muerta, salvo por una cueva en el centro donde vive Pasado.

- Tendré que desafiar la magia entonces, adiós Forraco


Sin decir más partió rápidamente hacia el norte, el centro de IRA – nunca voy a estar realmente preparado para hacer un viaje como este, así que es mejor que lo haga cuanto antes- solo durmió lo suficiente y logró llegar hasta el centro de Ira en cuatro días.


Era una visión impresionante, uno diría hasta que era obra de magia, el pasto abruptamente terminaba y solo había arena, arena que se extendía hasta, lo que parecía desde esta distancia, un pequeño punto negro en el horizonte.

- La misma sensación que estar por saltar un precipicio- pensó Robert mientras se balanceaba entre el bosque y el desierto, hasta que dio el primer paso, el cambio no fue tan sorprendente solo la temperatura subió, hasta hacerse un infierno, pero solo eso, dio un paso y luego otro y otro, comenzó la ultima parte de su viaje.

El tiempo pasaba, el pequeño punto en el horizonte no cambiaba de forma, luego de varias horas, Robert descanso, sorprendido de lo grande que era el centro de este lugar. Mientras bajaba la mochila hecho la primera mirada hacia atrás y cayo de rodillas, un paso, solo eso había recorrido desde que partió, un paso. El bosque seguía a treinta centímetros de distancia

Sin resignarse a perder Robert se levantó, enfocó cada célula de su cuerpo en avanzar, quería llegar, dio un paso y el punto negro en el centro de IRA se hizo más grande, con solo cien extenuantes pasos llego hasta el centro, más cansado que nunca, se dejo caer frente a la cueva, ya era de noche así que durmió hasta el amanecer.


La mañana trajo un nuevo desafió para el espíritu de Robert, alrededor del había seis cuevas, iguales y delante del el un mensaje escrito en la arena: UN INTENTO.


¿Cómo?, ¿Cuál? Preguntas que resonaban el la cabeza de Robert, miro, una por una las cuevas, no había indicio de diferencia, ninguna se diferenciaba de las otras – bueno, lo único que tengo es mi instinto, por así llamarlo- cerro los ojos y se concentró, sus ojos ahora veían oscuridad, solo esos fantasmas de la luz quedaron un tiempo pero luego desaparecieron, lentamente, el silencio se apodero del lugar, y con la desaparición del sonido llego una sensación, era muchas cosas mezcladas, un murmullo, un susurro, una luz y un aroma, giró su cuerpo hasta que esa sensación lo invadió.

Abrió los ojos y se encontró frente a una cueva, igual que las demás, pero diferente, se sentía diferente, jugándose las respuestas que quería conocer se adentro en ella.


-Bien hecho Robert Clarke, ahora puedes preguntarme lo que quieras…



¿Diemov?

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Engendro de la Entropía, evolucionado de un Paramecio y desequilibrado sentimental. Que escribe este bolg, sin capacidad de definirse a sí mismo.

Hasta ahora van...